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Una Historia Para Ti.

  • Writer: Karla Naomi
    Karla Naomi
  • Oct 23, 2019
  • 6 min read

Todos necesitamos una voz, soy la voz de aquellos que se han ido.


Cuando era apenas una niña, descubrí que era fácil sentarse a escuchar a las personas y que estas me contasen acerca de sus vidas, mi pasión era leer así me tope con un diario muy antiguo que perteneció a mi tatarabuela, con ayuda de las historias que recolecte de tantas personas que me platicaron historias que merecen ser contadas, he decidido compartirlas, obvio los nombres serán cambiados y algunos hechos cambiados, por protección.


En el caso del diario de mi tatarabuela, se perdió en su totalidad, esto debido a que hubo un incendio y se perdieron los diarios, fotos, papeles y muchas cosas de la historia de la familia, pero esto se contará a su debido tiempo.


Pensaba hacer de este espacio en redes sociales un espacio para hablar y redactar a las empresas, pero últimamente he soñado con las historias y las personas que me las contaron para que fueran contadas así que decidí escribir acerca de ellas, una en especial de ellas era mi abuela Sabina que siempre me decía: “Siempre que alguien me recuerde, hable de mi o de lo que viví, seguiré con vida”. Así pues, demos vida a estas personas, no olvides darme Like.


Adiós Jardín.


Empiezo estas páginas sin saber que escribir, solo sé que tengo la necesidad de hacerlo, será acaso porque inicio un nuevo camino, mi mente necesita ponerse en orden en cuanto a las ideas que surgen en mi cabeza, quizá la única manera de escribir es tomar un papel y tinta, gracias a Dios que mis padres pagaron mi educación la que se podía pagar para una mujer, aunque el mejor regalo de todos fue este el de escribir, porque no sé qué sería de mí, si no pudiera me ahogaría con estos pensamientos, escribir quizá me sirvan para comprender más acerca de lo que pasa.

Mi país de origen es España, el año es 1847, pero digo que es el comienzo de una vida, porque se a abierto la oportunidad de comenzar una vida en México, país que nos abre las puertas para iniciar una aventura , no sé nada acerca de ese país, solo sé que a mi familia y a la de mi esposo se les ha dado la oportunidad de invertir en tierras y negocios, urge que partamos......y es ..... que todo fue tan rápido.

A penas recuerdo ayer, que mis padres me llamaron Alelí, porque en los jardines de la casa crecía esa flor, debido a que nací cuando estas estaban en botón dijeron que yo retoñaría como estas y sería una hermosa flor, así que mi jardín se convirtió en parte de mí y de los eventos que sucederían en mi vida, así fue efectivamente crecí en ese jardín corriendo y haciendo travesuras, pero en estos tiempos la mujer, solo puede obedecer a los padres, la voz solo se debe usar para asentir sin contestar, sin decidir, así se decidió mi matrimonio, unos amigos de la familia que eran de buena cuna, tenían un chiquillo, el cual nos visitaba y me hacía travesuras, que sabíamos de compromisos o que llegaría el día en que partiríamos de nuestra patria.

Estaba en el jardín leyendo ese día cuando comencé a escuchar un alboroto, mi padre hablaba con los padres de aquél que sería mi esposo José Manuel, era urgente el matrimonio pues debíamos partir a una nueva nación, en la cual había nuevos intereses económicos y que debía ser dirigidos por un miembro de la familia, pero era imposible romper la promesa de matrimonio, imposible que si fijase en una india de aquella nación, que se mesclar la raza, eso no se le permitiría, era tiempo de cumplir la promesa realizada cuando éramos niños, ambos debíamos obedecer y casarnos para mantener la casta y el buen nombre de la familia.

Además, que de dote sería la propiedad aquella, que serviría para ser trabajada por los esclavos que se mandarían con los nuevos amos, estos amos seríamos José Manuel y yo, me sentí tratada como mercancía, como si me estuvieran vendiendo al mejor postor, no sabía lo que era el amor, el amor para mí era mi jardín, mi casa.....

Quizá sería por mi forma de ser era poco expresiva, atrabancada, osca, rebelde, de hermoso semblante, cara perfilada, tez blanca, nariz puntiaguda, con cabello castaño claro, ojos grandes y profundos color miel, boca de forma de corazón, esa era yo.

La familia Villar linaje catalán y francés educada bajo las buenas costumbres o mejor dicho educada hasta donde le era permitido a la mujer ser educada, aprendí a tocar el piano, a saber, como dirigir una casa y como dar órdenes a los criados, a realizar fiestas o servir al marido, sabía leer y escribir en Catalán, Español y Francés debido a que una mujer no le era permitido, más me aferre a aprenderlo, por eso mi pasión era leer. Como dije soy una mujer fría, pero de hermoso y elegante parecer.

Mi esposo pertenecía a la casta y Baeza, amigos de abolengo de mis padres, como ya estaba estipulado y dicho desde nuestros nacimientos debíamos casarnos, de esta manera desaparecerá mi apellido quedando solo el de mi esposo y Baeza.

José Manuel era un hombre decidido, amoroso, bondadoso, trabajador, honesto, estricto y demasiado enérgico y determinado. Si me amaba o no, eso tampoco importaba, lo único que importaba era que el llevará una mujer de abolengo para ser su mujer y establecerse en ese nuevo territorio.

Por lo que ese día se determinó que nos casaríamos al otro día, esta unión se haría con o sin nuestro consentimiento, pues debíamos arribar de inmediato a tomar posesión de la tierra, así fue, al siguiente día estábamos en la catedral yo de blanco, él con un traje azul marino, él era alto, delgado, cara redonda, ojos negros, nariz aguileña, cabello negro, piel clara.

Vino a mi mente los momentos en que hacíamos travesuras en aquel jardín y ahora los dos en la catedral casándonos, todo fue tan rápido que no podía pensar, no hubo mucha gente, una fiesta pequeña o más bien comida en la casa con vistas a mis flores, quien hubiera sabido que ese día sería el último que las vería, quizá se despedían de mí, porque solo recuerdo el aroma.

Así comenzamos la travesía llegaríamos a nuestro nuevo hogar a Villahermosa Tabasco, en México, donde iniciaríamos una nueva familia, nosotros seríamos los patrones, aquí estoy escribiendo, mi mente es un laberinto de ideas, dudas, miedos, inquietudes y algo que agolpa mi pecho, apenas estaba terminando de cambiarme cuando vi mis cosas en maletas y yo sobre un barco.

Me embarcaba en una nueva aventura con un hombre con el que había crecido, sí, pero que en realidad, no lo conocía en lo absoluto, sin nadie de mi familia, tomo este cuaderno para aclarar las ideas y escribir para llevarme de mi tierra, aunque sea este cuaderno conmigo que me acompañe en esta nueva travesía.

Empaqué mis pertenencias, no solté ningún momento mis hojas, que son mi cobijo durante estas horas y días que me seguirían hasta el día de mi muerte, y que pasaré a manos de mis herederos para que sepan cómo nos fue en este nuevo comienzo.

Me recuerdo con un sombrero grande con una flor, mi vestido de viaje, mi ropa mostraba lo que más extrañaría de mi tierra mi jardín, que al quedarse atrás se quedaba con parte de mi historia, y ahora solo llevaba unas maletas, con lo necesario había sido la orden, así desde la borda del barco veía como se esfumaba mi país, se borraba mi paisaje conocido para que se viera sólo el mar.

José Manuel me tomo de la mano y me dijo: “Mande a sembrar tú flor en la entrada de la casa, para que no extrañes tú hogar”. Pero este susurro penetró en mi alma y me dio un escalofrió, no vería más el jardín y lo que seguía era incierto....

Solo sentí, la brisa del agua tocando mi rostro, y me aferré a mi cuadernillo….

Descubrí que el mar a veces se encontraba perturbado, a veces en calma, esta vez iba en calma. como dije en el barco en donde íbamos, también iban los esclavos que trabajarían la tierra, por lo que nosotros estábamos en el área de los ricos en un comedor que parecía un salón de baile, pero con una gran división una parte para ricos y otra para pobres, esto se los contaré después, pero quiero cerrar los ojos para dejar la imagen alejándose de mi tierra, de mis padres y amigos y yo de la mano de mi nuevo esposo, con los latidos del corazón a punto de salirse y con todas estas ideas metidas en el alma.




 
 
 

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